May 11, 2021 - Eindhoven, Netherlands

Asociacion Iberoamericana Eindhoven
Gitaarconcert | Platero y yo & Granados
www.aie-eindhoven.nl - Tickets

José Manuel Dapena - Gitaar
Nellie Kruinel - Verteller
Platero y yo & Granados

Dinsdag, 11 mei 2021 - 20:00
Sint Jorisgilde Stratum
Boutenslaan 159-A
5644 TV Eindhoven
Netherlands

Organiserende
Asociacion Iberoamericana Eindhoven & Air Classical
https://www.aie-eindhoven.nl
http://airclassical.com
http://www.manueldapena.com/index.php/home/concerts/211-eindhoven-2021
https://www.facebook.com/events/746464939426317
https://www.eventbrite.nl/event/103611310218

Eduardo Sainz de la Maza (1903 - 1982)
Platero y yo
Platero
El loco
La azotea
La tortuga
Paseo
Darbón
La Muerte
A Platero en su tierra

Enrique Granados (1867–1916)
Danzas españolas Op. 37, DLR I:2
Galante (Minueto)
Villanesca
Rondalla aragonesa (Jota)
Melancólica (Danza triste)
Fandango (Zarabanda)
Andaluza (Playera)
Oriental
Bolero (Arabesca)
Nederlandse tournee mei 2021.
http://manueldapena.com/index.php/home/concerts

Juan Ramón Jiménez (1881-1958)
Platero y yo

Platero
Platero es pequeño, peludo, suave; tan blando por fuera, que se diría todo de algodón, que no lleva huesos.
Sólo los espejos de azabache de sus ojos son duros cual dos escarabajos de cristal negro.
Lo dejo suelto, y se va al prado, y acaricia tibiamente con su hocico, rozándolas apenas, las florecillas rosas, celestes y gualdas ...
Lo llamo dulcemente: ¿Platero? y viene a mí con un trotecillo alegre que parece que se ríe en no sé qué cascabeleo ideal ...

El loco
Vestido de luto, con mi barba nazarena y mi breve sombrero negro, debo cobrar un extraño aspecto cabalgando en la blandura gris de Platero.
Cuando, yendo a las viñas, cruzo las últimas calles, blancas de cal con sol, los chiquillos gitanos, aceitosos y peludos, fuera de los harapos verdes, rojos y amarillos, las tensas barrigas tostadas. Corren detrás de nosotros. Chillando largamente:
—¡El loco! ¡El loco! ¡El loco!

La azotea
Tú Platero, no has subido nunca a la azotea.
... se domina todo: ventanas con una muchacha en camisa que se peina, descuidada,
cantando; el río, con su barco que no acaba de entrar;
tú, Platero, bebiendo en el pilón, sin verme, o jugando, como un tonto, con el gorrión o la tortuga!

La tortuga
Nos la encontramos mi hermano y yo volviendo, un mediodía, del colegio por la callejilla.
Entre la hierba de la pared del granero, casi como tierra, un poco protegida por la sombra del Canario, el viejo familiar amarillo que en aquel rincón se pudría, estaba, indefensa.
La cogimos, asustados, con la ayuda de la mandadera y entramos en casa anhelantes, gritando: “¡Una tortuga, una tortuga!”
Luego la regamos, porque estaba muy sucia, y salieron, como de una calcomanía, unos dibujos en oro y negro...

Paseo
Por los hondos caminos del estío, colgados de tiernas madreselvas, ¡cuán dulcemente vamos!
Platero rebuzna y retoza alegremente. ¡Qué sencillo placer diario!
Ya en la alberca, yo lleno mi vaso y bebo aquella nieve líquida.
Platero sume en el agua umbría su boca, y bebotea, aquí y allá, en lo más limpio, avaramente...

Darbón
Darbón, el médico de Platero, es grande como el buey pío, rojo como una sandía.
Pero se enternece, igual que un niño, con Platero.
Y si ve una flor o un pajarillo, se ríe de pronto, abriendo toda su boca, con una gran risa sostenida, cuya velocidad y duración él no puede regular, y que acaba siempre en llanto.
Luego, ya sereno, mira largamente del lado del cementerio viejo:
Mi niña, mi pobrecita niña...

La Muerte
Encontré a Platero echado en su cama de paja, blandos los ojos y tristes.
Fuí a él, lo acaricié hablándole, y quise que se levantara...
El pobre se removió todo bruscamente, y dejó una mano arrodillada... No podía...
A mediodía, Platero estaba muerto. La barriguilla de algodón se le había hinchado como el mundo, y sus patas, rígidas y descoloridas, se elevaban al cielo.
Parecía su pelo rizoso ese pelo de estopa apolillada de las muñecas viejas, que se cae, al pasarle la mano, en una polvorienta tristeza...

A Platero en su tierra
¡Con qué alegría, qué bien te digo a ti estas cosas que nadie más que tú ha de saber!
Ordenaré mis actos para que el presente sea toda la vida y les parezca el recuerdo;
para que el sereno porvenir les deje el pasado del tamaño de una violeta y de su color, tranquilo en la sombra, y de su olor suave.
Tú, Platero, estás solo en el pasado. Pero ¿qué más te da el pasado a ti, que vives en lo eterno, que, como yo aquí, tienes en tu mano, grana como el corazón de Dios perenne, el sol de cada aurora?